|
Loba

Hoy mientras trabajábamos en el refugio, la
hemos visto, la hemos visto mal, muy mal….
nuestra niña … nuestra loba, se encontraba
mal, maldito sea el destino y malditos sean
esos malos momentos que algunas veces
vivimos en los refugios de animales.
Dos jóvenes voluntarias de veinte y pocos
años de edad, nos dijeron que se la
llevaban, que los profesionales decidieran
que hacer con ella. Todos sabíamos que no la
veríamos más.
Elogiando el valor de esas dos chicas en
esos momentos durísimos y maldiciendo mi
cobardía en esos mismos momentos, yo que les
doblo la edad, continué con el trabajo que
estaba haciendo.
Trabajando y recordando, recordando a mi
niña… a mi Loba.
Cómo se hacia la remolona a la hora de darle
las grandes pastillas para sus sufridas
articulaciones,
Cómo se echaba en el suelo boca arriba y
esas pastillas se las teníamos que partir en
varios trozos, para que poco a poco ella se
las comiera ….. Había que perder tres, a lo
más cuatro minutos, pero ella era así….y
todos asumíamos con gusto sacar un poco más
de tiempo para nuestra viejita , la Loba.
Después las pequeñas pastillas para el riego
sanguíneo, esas si, acompañadas de trozos de
salchichas se las comía en un santiamén.

Recordamos como se recupero éste verano con
la nueva medicación, por Dios ¡¡¡ que
alegría verla correr, con las ganas que
comía y como se envalentonaba la vieja con
algunas jóvenes.
Recordando y trabajando…… trabajando y
recordando…. Pero ahora, enormemente
arrepentido de no querer verla antes de
irse, enormemente arrepentido de ser un
cobarde y no haberme despedido de mi Loba,
de decirle adiós y de darle un beso.
Estoy seguro de que si existe un cielo, ese
cielo debe de ser solo para los animales que
tanto sufrimiento gratuito padecen en la
tierra. Y en ese maravilloso paraíso mi niña
estará junto a Carlos, Lucera y algunos más
de sus compañeros de Kimba.
Un fuerte beso preciosa.
 |