|
|
| |
|
COVANCE SILENCIA A PETA-EUROPA
EN LOS TRIBUNALES
|
Las grabaciones
con cámara oculta revelan los abusos
verbales y físicos de esta empresa de
experimentos con animales por encargo.
Según una nota de prensa de PETA
distribuida el 26 de mayo, y fechada
en Londres, PETA-Europa ha recibido un
auto judicial preventivo por el que se
le prohibe exhibir o distribuir el
vídeo realizado en los laboratorios de
Covance en Vienna (Virginia, USA), que
mostraba las repetidas violaciones
cometidas en dicho centro contra leyes
vigentes en bienestar animal.

La grabación,
realizada durante 11 meses por una
investigadora de la ONG americana,
está acompañada de un informe de 272
páginas. El video sigue disponible en
la
página web de
PETA.
En el 2003, una investigación similar
realizada por la BUAV en el
laboratorio de Covance en Münster
(Alemania), reveló los mismos abusos
en primates que se han destapado ahora
en el centro de USA. Entonces, Covance
ya obtuvo el mismo auto judicial sobre
la difusión en Alemania de la
información, y obligó a los servidores
de internet de la BUAV a retirar el
video y las fotografías. Según Mary
Beth Sweetland, Vice-presidenta de
PETA y Directora de Investigación,
"Covance está desesperado por
esconder al público el trato
despreciable que da a los animales. El
video dice la verdad, y la verdad
aterroriza a los responsables de
Covance".
PETA ha solicitado al USDA
(Departamento de Agricultura de los
Estados Unidos) el cierre preventivo
del laboratorio en tanto no se realice
una investigación.
|
|
|
TRADUCCIÓN
AL CASTELLANO DE LA INVESTIGACIÓN
REALIZADA POR
PETA
EN LOS LABORATORIOS COVANCE DE
VIENNA (VIRGINIA, USA)
|
|
|
|
© Fotografías y textos PeTA
|
|
|
En su primer día en el laboratorio
en el que iba a trabajar durante
los siguientes 11 meses, la
investigadora de PETA ya pudo ver
cómo los empleados sometían a los
primates a alimentación forzada,
un proceso que puede causar
laceraciones en la garganta,
bloqueos y vómitos. Escribió:
"Todos los animales se han
resistido y han intentado
esconderse en sus jaulas gritando.
A cogió un tubo
de plástico y se lo metió por la
nariz a una hembra que se retorcía
y chillaba; sus ojos se dirigieron
de A hacia el
tubo que se aproximaba a su cara.
Otro mono estaba tan aterrorizado
que empezó a vomitar mientras
A le metía el
tubo a él, también por la nariz.
R le dijo a A
"sigue, vamos" y A
continuó introduciendo el tubo por
el cuerpo, a través de la nariz,
mientras el vómito seguía saliendo
por la boca del animal y
resbalando por su cara.
|
|
|
Cuando los otros monos vieron este
proceso empezaron a demostrar
miedo. Algunos empezaron a dar
vueltas dentro de sus jaulas, uno
llegó a dar un salto mortal, y
varios empezaron a golpearse
contra los barrotes. Uno de los
últimos se retorcía mientras
A le metía el
tubo por la nariz. De nuevo,
R le dijo a
A "sigue con
ello", así que A
dio un empujón al tubo y presionó
hasta que por la nariz del animal
empezó a manar sangre. A
había roto el seno nasal".
|
La última parada de ese día fue el
laboratorio de "post-mortem", en el que
se enseñaba a los nuevos empleados la
habitación de las "copas". "Me dijeron
que las copas identificadas con
etiquetas amarillas eran de animales que
habían matado directamente, y que las
muchísimas etiquetadas en rojo eran de
las "muertes inesperadas". Vimos como un
empleado cogía la espina dorsal de un
animal y otras piezas para ser
analizadas con el microscopio. Las
partes desechadas del cuerpo fueron a
parar a una bolsa de plástico".
A los pocos días de ser contratada ella
y otros empleados, se les mostró un
vídeo programa de televisión mostró
escenas del laboratorio que la misma
empresa tiene en Alemania. Un
investigador allí había captado a los
empleados de Covance gritando
obscenidades a monos aterrorizados,
arrojándolos brutalmente dentro de las
jaulas y practicando con ellos
procedimientos de muchísimo dolor,
burlándose de ellos y obligándolos a
bailar con la música a toda potencia. Se
informó a los aprendices de que Covance
iniciaría acciones legales contra
quienes habían grabado aquello, y el
maestro aseguró que las escenas que
acababan de presenciar podrían parecer
crueles a una "persona normal", pero que
eran "típicas" y sólo conmocionaban a la
gente que no trabaja con monos. La
investigadora de PETA escribió: "(Dos)
empleados actuales han dicho que debes
mostrarte dominante cuando coges a los
monos, porque no les gusta que los
cojan. (Y el maestro) dijo que todo el
mundo baila con los monos mientras los
manipula y que a los monos les encanta".
En lugar de decir a los nuevos empleados
que aquello jamás debió haber ocurrido,
Covance disculpa esa conducta. Como pudo
saber nuestra investigadora, ni los
supervisores ni los que estaban por
encima de ellos pararon jamás la
crueldad contra los primates, una
crueldad que ahora PETA ha capturado en
vídeo en sus instalaciones de Virginia.
|
|
|
|
LLEVADOS AL
PURGATORIO, Y DE VUELTA AL
INFIERNO
|
El 8 de octubre de 2004 la investigadora
de PETA subió en una furgoneta, junto
con otros empleados de Covance, con
destino al Instituto de Investigación
Radiobiológica de las Fuerzas Armadas (AFRRI)
llevando consigo 20 monos metidos en
cajones. Los responsables de Covance
habían "aclimatado" a estos animales a
jaulas minúsculas durante semanas para
este día.
Del bloc de notas de la investigadora,
22 de julio de 2004:
"(J) y otros técnicos
han estado haciendo esta noche
"aclimatación en cajas de contención"
con los macacos rhesus. Las cajas se van
a usar en un estudio (para una empresa
farmacéutica) de aplicación de
radiaciones sobre los animales. Es
difícil explicar lo que es ver a estos
animales magníficos sometidos dentro de
esas cajas.
|
Los monos llevan collares que se
introducen en un agujero de la
parte superior de la caja (la caja
es de plexiglás). Entonces se
aprieta el collar y se aprisiona
al animal contra la parte de
atrás. A continuación les atan
brazos y piernas a ambos lados de
la caja y les colocan una plancha
de plexiglás alrededor del torso.
Parece un dispositivo medieval de
tortura.
|
|
Algunos monos se retuercen y gritan,
intentando liberarse, mientras otros se
quedan quietos y sus ojos parecen buscar
el vacío en un intento de bloquear la
aterradora realidad que están
experimentando."
Llega el día de la radiación. La
compañía farmacéutica quiere
experimentar un medicamento anti-radiación,
con la esperanza de venderlo ante el
miedo que provoca el terrorismo nuclear,
igual que otras empresas realizan
experimentos para comercializar
productos, con fondos del gobierno, en
vistas al terrorismo biológico y
posibles tratamientos.
Notas del diario del 8 de octubre de
2004:
"Hoy es el día en que los macacos reses
de (nombre del cliente farmacéutico) se
llevan al AFRRI para que les sometan a
radiaciones. Por la mañana, algunos
hemos ido a "preparar" a los monos. He
afeitado la parte de atrás de sus
piernas, ... así como el área femoral.
Algunos estaban aterrados mientras los
afeitaba, sin saber que iba a pasarles o
que vendría a continuación. Cada uno se
pesó y se puso en su cajón. Los cajones
eran extremadamente pequeños
(aproximadamente 90x60x60 cm, y esto
dividido por dos, de forma que en cada
uno viajaban dos monos). El interior
estaba muy oscuro, con nada más una
pequeña zona metálica agujereada a ambos
lados del cajón.
"Los monos fueron metidos en los
cajones, llevados escaleras abajo y
cargados en un camión. El ruido era
ensordecedor; estoy segura de que
estaban muertos de miedo. Los animales
iban en el camión, y nosotros detrás en
la furgoneta".
"Cuando llegamos a AFRRI pasamos por el
control de seguridad, donde además
inspeccionaron el camión. El camión con
los monos fue subido a un muelle de
carga. Los sacamos de dos en dos del
cajones y los metimos en las cajas de
contención. Los cargaron y los llevaron
por un pasillo hasta una habitación con
una gran puerta de acero en un lado. Al
asomarme, vi un espacio enorme que tenía
una altura de cuatro pisos, al fondo
había una pileta estrecha, como una
especie de bañera, muy pequeña, con una
mesa también pequeña en el centro. Dos
hombre vinieron, cogieron mis monos y
los pusieron en una pequeña plataforma
que los llevó al fondo del abismo.
Cogieron a los animales y los colocaron
sobre la mesa encima de la pileta, de
espaldas el uno con el otro en sus cajas
de contención, de forma que sólo podían
ver el enorme y profundo agujero.
"Los hombres volvieron a la cabina y
cerraron las puertas de acero. Había un
hombre sentado en una mesa con un
ordenador y varios monitores. Me enseñó
que podían verse los monos que estaban
allá en hoyo. Dependiendo del peso y de
la masa corporal de los animales, eran
radiados durante diferentes espacios de
tiempo; una larga varilla emergía del
agua y se producía un ensordecedor ruido
de máquinas. Cada grupo de dos se dejaba
en esa habitación durante unos cinco
minutos, atados, incapaces ni de poder
ver a su amigo, con ruidos desgarradores
y la larga varilla emergiendo del agua.
Desde la borrosa cámara, pude ver el
pánico en sus caras, y jamás olvidaré
los asustados e indefensos que estaban".
"Los reses se subieron, se volvieron a
llevar al camión y los metieron en los
cajones. A diferentes intervalos, los
sacaban bien para administrarles una
dosis bien para sacarles sangre. Cuando
terminaron y los devolvieron a casa, aún
tuvieron que soportar más extracciones
de sangre antes de los dejaran por fin
solos".
"Nunca olvidaré la experiencia del AFRRI
viendo a esos pobre animales sometidos a
radiaciones. El pánico en sus caras, en
cada una de las fases del día, jamás
desaparecerá de mi memoria (en especial
el contemplar sus pequeños rostros
aterrorizados en la pantalla de
televisión mientras los radiaban contra
su voluntad, incapaces de hacer nada, ni
siquiera de moverse)".
|
|
|
|
EXPERIMENTOS CRUELES
CON ÁNIMO DE LUCRO
|
El bulto de grasa
Durante un año, 32 monos fueron
sometidos a alimentación forzada por vía
oral en Covance. El estudio lo había
pedido una gran farmacéutica y el
personal le puso de nombre "bulto de
grasa" porque la sustancia a probar era
grasa y espesa.
|
Cada día, durante 365 días, los
monos del test del "bulto de
grasa" tuvieron un tubo metido por
la garganta de forma que la
sustancia alquitranada fuera a
parar a su estómago. Por supuesto,
los pobres animales tenían que ser
sacados de sus jaulas para este
abuso diario y muchos intentaban
mantener los labios tan apretados
como fuera posible. Pero siempre
quedaba la "barra de morder"...
|
|
Del relato de la investigadora:
"Hoy he dado la dosis mientras J
y T lo sujetaban y
R le aplicaba la barra
de morder. Una chica del departamento de
roedores ha venido a ver cómo lo
hacíamos. Cuando uno de los machos,
Ninja, no habría la boca, así que
R lo ha golpeado en la
cara varias veces con la barra de tal
forma que se oía el sonido de los
golpes, y además la ha usado para abrir
y bloquear su boca. T
le ha dicho: "¡Lo vas a matar!, a lo que
ella ha contestado: "Se la voy a encajar
por la jodida garganta". Mientras
T cogía los monos les
gritaba cosas como: "Jodido idiota",
"Mantén arriba la puta cabeza,
gilipollas" y "Pequeño cabrón".
El 26 de octubre de 2004, la compañera
de trabajo de la investigadora de PETA
le dijo que durante el fin de semana
J había aspirado a un
"mono de grasa" (le había introducido la
dosis en el pulmón en vez del estómago)
y que los técnicos lo habían cogido, lo
"habían puesto boca abajo y habían
empezado a darle sacudidas" para ver si
podían hacer que echara la sustancia de
los pulmones, pero "sólo había salido
espuma sangrienta". El animal tardó en
morir 45 minutos.
Hacia el 20 de enero de 2005 estaba ya
cerca el final de lo que seguramente
había sido un año de sufrimiento para
estos pobres animales. Todos los monos
del "bulto de grasa" fueron sedados y
llevados a otro edificio en una carrito
de golf sin calefacción, con unas
temperaturas bajo cero, donde fueron
desangrados hasta morir en mesas de
acero inoxidable; los técnicos forenses
les abrieron los muslos y el cuerpo se
troceó y se clasificó.
Muertos o Nada
El 13 de diciembre de 2004, 10
cynomolgus (macacos cangrejeros)
recibieron la primera dosis de una
sustancia desconocida. El director del
estudio dijo a los técnicos de Covance
que el cliente esperaba un resultado
mortal, pero nuestra investigadora
estaba escéptica sobre lo que ocurriría
durante las siguientes dos infernales
semanas. Los monos fueron encajados en
tubos de contención de plástico, y se
les administró una dosis diaria durante
14 días, mediante una inyección de diez
minutos en una vena de la pierna.
Después de hacerlo, se les sacaba sangre
a los 5, 15, 30 y 60 minutos y a las 2,
4, 6, 8 y 12 horas. Cada vez que les
hacían la extracción los asustados y
desesperados animales enfermos daban
tirones desde las jaulas y se metían en
los tubos de plástico transparente.
Algunas horas después de la primera
dosis, el mono #23, del grupo de dosis
altas, se quedó atáxico (jerga del
laboratorio para definir la
descoordinación motora). Al día
siguiente, ambos grupos (el de dosis
altas y el de dosis medias) estaba
atáxicos, con el mono #22 encorvado e
inactivo.
|
Al tercer día, dijeron a los
técnicos que aplicaban las dosis
que los clientes no querían que
constaran datos veterinarios. Se
les permitió que introdujeran en
el ordenador el sufrimiento de los
animales como "observaciones",
pero se les prohibió que
solicitaran cuidados veterinarios.
El mono #23 perdió el uso de la
pierna en la que habían inyectado
la dosis, y muy pronto el tejido
necrosado (muerto) empezó a rodear
la zona del pinchazo. Se le empezó
a hinchar la pierna hasta el pie.
|
|
Así que le empezaron a pinchar en la
otra pierna, que pasó el mismo proceso
espantoso. La orden fue pinchar en la
cola al #23 y a los otros monos que
hubieran perdido las piernas. La cola
también se le necrosó al pobre animal.
El 17 de diciembre, el mono #22 empezó a
convulsionar mientras le ponían la dosis
y nuestra investigadora, contraviniendo
las órdenes, avisó al veterinario (en
vano). Introdujeron las convulsiones en
el ordenador como una "observación". El
21 de diciembre de 2004, de acuerdo con
el relato de nuestra investigadora, una
de las hembras empezó a convulsionar
dentro de su tubo de contención, y otra
comenzó a vomitar, también dentro del
tubo, en el que la dejaron durante los
diez minutos enteros de inyección y los
cinco de la primera extracción de
sangre. Volvió a la jaula cubierta de
vómitos. La compañera de trabajo de
nuestra investigadora le dijo que
K, el director del
estudio, no se había presentado en todo
el fin de semana, aunque prometió
hacerlo, así que nuestra investigadora
fue a hablar con J, el
toxicólogo, para decirle en qué
horribles condiciones estaban los monos.
No se hizo nada. Mataron a los monos dos
días después de Navidad, excepto al #23,
que lo mataron muy poco antes que a los
demás porque sus piernas estaban ya
absolutamente necrosadas.
En una conversación el 3 de enero de
2005, la veterinaria adjunta de Covance
contó a nuestra investigadora que el
director del estudio le había pedido que
echara un vistazo a los animales justo
antes de que los mataran, para que
quedara constancia de que habían tenido
asistencia veterinaria, pero sobre
visitas de veterinarios a los monos
durante los 14 días del tratamiento, su
comentario fue: "¡No nos lo permitían!
Todas esas hojas que J
(el toxicólogo) enviaba ... No se me
permitía ver a los animales. Era o
muertos o nada".
|
|
|
|
LO QUE VIO NUESTRA
INVESTIGADORA
|
21 de mayo de 2004
"J dijo que uno de los
monos se movió mientras le sometía al
test TB y que le había clavado la aguja
en el ojo hasta el fondo. J
dijo que JM, uno de los
técnicos de primates, le comentó que
estaba bien, y que estas cosas "pasan
continuamente"".
9 de junio de 2004
"A, una empleada que
conocí en una clase de prácticas, le
hizo la necropsia a un conejo. Después
de inyectarle una sustancia para
eutanasiarlo mientras el animal se
encontraba en una jaula de contención,
A le afeitó y empezó a
abrirle el abdomen. Sacó todos los
órganos del conejo y los inspeccionó en
busca de anomalías. Tras hacer esto y
diseccionar el útero lleno de pequeños
fetos, le cortó la yugular, y comentó
que se suponía que era lo primero que
debía haber hecho para asegurarse de que
el animal estaba muerto, pero que se
había "olvidado"".
|
22 de agosto de 2004
"Uno de los monos era una pobre
hembrita del estudio Ts, con una
herida gangrenada en una pierna.
K la sacó de la
jaula y me pidió que le estirara la
pierna con suavidad. La visión de la
herida era algo espantoso. Tenía al
menos 5 centímetros de largo, era de
color gris oscuro y había varios
tendones y una vena a la vista.
Tenía casi un centímetro de
profundidad, Las normas veterinarias
que debemos cumplir indican que
debíamos ponerle al animal una
inyección de Baytril y tratar la
herida con pomada antibiótica.
Aunque el sufrimiento de la monita
era más que evidente, las
directrices no hablan en ninguna
parte del uso de analgésicos." |
|
27 de agosto de 2004
"Mientras agarraba un mono macho
concreto, J pegó un
golpe en el frontal de la jaula mientras
el mono se agarraba a ella, dándole en
los dedos de la mano y del pie, y luego
empezó a forcejear con él furiosamente
dentro de la jaula, sin parar de
soltarle tacos. J
tiraba a los animales dentro de las
jaulas con violencia. Qué terrible para
este animal recibir ese trato de alguien
que lleva tantos años trabajando en
Covance (y debería saber un poco más de
como comportarse)... El mono que yo
había visto antes mordiéndose los brazos
mientras estaba en la jaula de
contención, estaba otra vez
automutilándose (tenía cortes abiertos
en los brazos y sangrando, sobre todo en
el derecho). Hablé con él e intenté
acariciarle la espalda y darle el pico
de mi guante para que lo mordiera, pero
empezó a moverse y se volvió a morder
cerrando los ojos, como si ignorara
todo. Cuando informé a T,
la jefa técnica del estudio, ella se
limitó a tomar nota del hecho de que
este pobre mono se automutilaba".
14 de septiembre de 2004
"Lo peor del procedimiento para
sacrificar a los animales es que se
hacía en la misma sala, y que el resto
de los monos eran testigos visuales
desde sus jaulas, contemplando cómo sus
compañeros se iban apagando sobre la
mesa y eran finalmente arrojados a una
bolsa de plástico".
2 de octubre de 2004
"Cuando entré en la sala en la que tiene
lugar mi estudio acababan de limpiarla.
Todos los animales estaban mojados y vi
un par de ellos tiritando. Las jaulas
estaban empapadas de agua (la rejilla
metálica sobre la que sientas, las
paredes e incluso las perchas). No puedo
imaginarme lo que debe ser estar dentro
de una jaula mientras alguien te dispara
con una manguera. He visto limpiar
jaulas y a los pobres monos saltar
contra las paredes del fondo
aterrorizados ... Uno de ellos se
liberó, y J y Q
aterrorizaron a toda la sala intentando
atraparlo (volcando jaulas, golpeándolas
contra las paredes, gritando, etc.).
Q balanceó a uno de los
monos tan alto como pudo, lo sacudió
arriba y abajo sin dejar de hacer ruidos
y gestos amenazadores. J estaba ya
peligroso, metiendo los monos en las
jaulas de golpe e insultándoles mientras
les aplicaba la dosis".
27 de octubre de 2004
"Hoy he ayudado a J a
sacar sangre a un rhesus sometido a
radiaciones. Una de las hembras estaba
muy enferma. Esta sentada sin movilidad,
acurrucada en el fondo de su jaula. Me
ha parecido extremadamente pálida, el
punto de incisión estaba inflamado y muy
hinchado, y no ha vocalizado nada
mientras hemos estado dentro de la
sala".
15 de diciembre de 2004
"K iba cogiendo monos
mientras yo les aplicaba su dosis, y
cuando ha cogido al primer grupo una
hembra de este estudio ha luchado con él
y ha empezado a gritar. K
le ha golpeado la cabeza con fuerza
contra el suelo y cuando me la ha dado
he visto que tenía en la frente un gran
moretón rojo".
20 de diciembre de 2004
"He visto a M, uno de
los técnicos veteranos de necropsias,
utilizar una sierra eléctrica (enchufada
al techo con un cable) para decapitar a
un mono sacrificado. Me he encogido
mientras M le cortaba
la cabeza, y él ha estado de acuerdo en
que era un poco horripilante, pero
refiriéndose a ella me ha dicho con
total insensibilidad que "sirve para su
propósito". Me ha comentado que no es
habitual decapitar a los animales, pero
que este estudio requería la disección
de diversas partes que pueden quitarse
con más facilidad si antes se le corta
la cabeza. En particular, quería la
laringe, el esófago y la glándula
pituitaria".
7 de enero de 2005
"Ayer noté que dos monos en cuarentena
tenían cortes en la la cola tan severos
que podía verse el hueso. Salió pus
cuando presioné sobre uno de ellos. Hoy
he ayudado a H a
amputarles las cola. Los animales
estaban anestesiados, y H
ha llevado a cabo lo que ella llama
"técnica de la flor", mediante la que
sube la cola, le corta la piel a tiras
(supongo que haciendo los pétalos de
"las flores") que levantaba a lo largo
del hueso; amputó unos 3 centímetros de
hueso, quitó el tejido infectado y
volvió a los colocar la piel encima.
H se quejó de que el
material de cirugía no estaba
esterilizado, y comentó que podría hacer
su trabajo mucho mejor si contara con el
equipo y el instrumental adecuado (las
cirugías no se llevaban a cabo en una
mesa de acero inoxidable, sino sobre una
especie de plancha de cartón). En un
momento dado H habló a
uno de los monos y verificò que el
animal estaba consciente durante la
cirugía. Dijo que si el mono seguía así,
ella tendría que hacer algo".
10 de enero de 2005
"H y P
estaban en la sala mirando a un mono
enfermo. La hembre #52 del grupo de
Grupo 4 estaba hipoactiva, encorvada y
muy delgada, con todo el cuerpo
(incluyendo la boca por dentro) cubierto
de ampollas, como las del plástico de
embalar".
14 de enero de 2005
"El animal más enfermo de este estudio,
el mono macho #99, continua perdiendo el
pelo, está delgado, tiene la piel seca y
escamosa. Tiene las pupilas dilatadas,
está encorvado, y se queda hipoactivo
después de la dosis. Ya he avisado de su
estado a H, y ella me
ha contestado que el cliente no autoriza
que se le atienda".
25 de enero de 2005
"La hembra #54 del Grupo 4 era la que
estaba peor. Por desgracia, el director
del estudio, un toxicólogo, y los
clientes estaban frente a su jaula,
mirándola fijamente mientras la pobre
monita estaba tendida de lado sobre el
frio suelo metálico, y su respiración se
iba haciendo más lenta y más débil.
Muchos de los monos estaban babeando
como si hubieran perdido todo control de
sus funciones corporales. Según me
desplazada por la sala y controlaba a
los animales enfermos, algunos luchaban
por levantar las cabecitas un centímetro
del suelo de sus jaulas, y me miraban
con los ojos llenos de dolor y de
agonía".
|
|
|
|
LO QUE ESCUCHÓ LA
INVESTIGADORA
|
-
"Abre la maldita boca. Cabrón.
Ábrela idiota ... bastardo. Me estás
poniendo negro, maldita sea".
Un técnico
veterano de Covance a un mono del
estudio "bulto de grasa" que no
quería abrir la boca para que le
metieran el tubo.
17.10.04
-
"Esta vez han venido de repente.
Suelen aparecer y decirnos cuando
piensan volver para que no tengamos
que preocuparnos".
Un técnico de
Covance hablando de la inspección
del USDA y del hecho de que avisan
al laboratorio por adelantado.
16.11.04
-
"¡Parece que acabo de salir de una
carnicería!"
Un técnico de
Covance después de usar un tubo de
alimentación forzada por vía nasal en
unos monos que habían sangrado en
abundancia como consecuencia.
03.01.05
-
"El ACUC (comité encargado de velar
por los animales de la boratorio) ...
tiene poder si quiere ... hay un
montón de políticos implicados, porque
... pierdes dinero del patrocinador, y
te arriesgas a perder un cliente que
puede hacerte ganar millones y
millones de dólares. No querrás mearte
encima de ellos".
Un técnico de
Covance explicando por qué se permitió
que una empresa consiguiera que no
admitiese atención veterinaria para
los primates en un experimento que
causaba un sufrimiento extremo.
09.02.05
-
"¡Parece
que (Q) se haya liado
a puñetazos con esas cosas!"
Un técnico de Covance describiendo a
los monitos cuya nariz sangraba por el
tubo nasal de alimentación forzada.
21.02.05
|
|
|
El Departamento de
Agricultura de los Estados Unidos.
Una ilustración perfecta: el 4 de
noviembre de 2004, durante una fase
especialmente perturbadora de la
investigación en la que los monos tenían
heridas abiertas y necrosadas en el
abdomen, como resultado de la radiación
letal que habían recibido en el
Instituto de Investigación
Radiobiológica de las Fuerzas Armadas (AFRRI)
en Washington DC, el director de
investigación de PeTA llamó al
Departamento de Agricultura (USDA) para
decir que habíamos recibido un aviso de
un empleado de Covance denunciando el
sufrimiento de los monos, que no
recibían nada para paliarlo. El
inspector del USDA no apareció por
Covance hasta el 9 de noviembre.
Durante las conversaciones sobre la
visita del USDA, los compañeros de
trabajo le dijeron a nuestra
investigadora que el inspector del USDA
había avisado a los jefes de Covance que
ella pensaba creerse "la mitad de la
mitad" de la denuncia de PETA, que todo
parecía en orden, y que ya volvería al
año siguiente. En una llamada posterior
al USDA, le dijeron a PETA que el
experimento era "desagradable", pero que
su inspector no había encontrado nada
malo. Pero la cinta de video de PETA,
grabada el día 8 de noviembre (el día
anterior a la visita de la inspectora
del USDA), mostraba a un supervisor
preguntando si los monos irradiados
habían recibido analgésicos, y a un
empleando contestando negativamente.
Hemos realizado una queja de 273 páginas
ante el USDA sobre las violaciones del
Acta Federal de Bienestar Animal que
creemos que han tenido lugar en Covance
durante nuestra investigación. Hemos
escrito al Secretario de Agricultura,
Michael Johanns, para pedirle que se
ocupe de ello personalmente.
La Oficina de Alimentación y
Fármacos de los Estados Unidos (FDA)
PETA ha presentado una queja ante la
FDA, creyendo que hay temas en Covance
relacionados con la experimentación de
fármacos que pueden constituir una
violación de la Buenas Prácticas de
Laboratorio (GLP). En la GLP, la
atención a los animales se incluye como
responsabilidad de los inspectores de la
FDA. Sus regulaciones describen lo que
es importante en el area de atención a
los animales.
PETA cree que si la FDA utiliza la
información recogida en nuestra
investigación, quizás podría encontrar
con más facilidad la violaciones de su
GLP.
|
| |
|
¡ ACTÚA AHORA PARA
DETENER ESTAS ATROCIDADES !
|
¡ OTROS MONOS NECESITAN TU
AYUDA PARA NO ACABAR ASÍ !
|
|
COVANCE es propietario de la
Granja de
Camarles,
donde decenas de macacos esperan
para ir a parar a instalaciones
como esta que acabas de leer.
href="http://www.altarriba.org/camarles/MailPrimatesIT.htm"
target=_blank>italiano,
Deutsch
o
portuguese.
|
|
|
|