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Diversiones
Tercermundistas
Esta perra fue rescatada por
nuestros compañeros de la Sierra
de Cádiz, con una banderilla
clavada por unos salvajes en el
pueblo de Paterna de la Rivera y
con síntomas de haber sido
maltratada.



Desde que
fue rescatada por nuestros
compañeros de la sierra de
Cádiz, hicimos todo lo que
estuvo en nuestras manos para
salvarle la vida; no reparamos
en gastos, le dimos unos días de
cariño y conseguimos una
familia que estaba dispuesta a
darle todo el amor que nunca
había tenido.
Después de haber sido operada y debido a su
lamentable estado de salud, su vida se apagó
y solo se llevó de este mundo maltrato,
desprecio e indiferencia.
Son momentos como estos, tan triste para
los que amamos a los animales, y
sabiendo que ejemplos como el de esta
perrita, en nuestra España los hay a miles.
Son estos momentos los que nos hacen
levantar nuestra voz y decimos….
En estos
momentos solo me queda rabia, pena y
desanimo. Rabia porque mi educación
no me permite ponerme a la altura de
esos energúmenos y pagarles con la
misma suerte que ellos le dieron a
ese pobre animal.
Pena porque se me parte
el corazón al pensar como habrá sido la
vida de esa perrita. Y desanimo, porque cada
día estoy más convencido de que en nuestra
España los defensores de los animales no
tenemos ningún futuro. Sirva de ejemplo que
cualquier peña de cazadores, taurinas, etc.
reciben subvenciones por parte de la
administración, siendo su finalidad matar,
torturar, etc.; sin embargo las protectoras
de animales tenemos que mendigar para
conseguir cuatro céntimos. Y todo esto me
hace maldecir.
Maldigo a esos sádicos
asquerosos que en vez de ayudar a un animal
desvalido, disfrutan torturándolo.
Maldigo a una gran
parte de nuestra sociedad, que en vez de
reprochar y criticar actos como estos,
realizados por bárbaros cobardes, los
justifican, los cobijan o miran para otro
lado.
Maldigo a esa
“justicia” que en vez de castigar como se
merecen a estos indeseables, en el peor de
los casos les pone unos cuantos euros de
multa.
Maldigo a la patria que
en vez de educar a sus hijos en hacer el
bien, les pone como fiesta nacional la
tortura de un animal.
A todos ellos yo los
maldigo y mil veces los maldigo por haber
engendrado en mí corazón este odio.
Un socio.

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